Primera vez desde 1990. Kast está en Los Ríos. En La Moneda no hay acto.
El Presidente dijo «ninguno». Lo dijo dos veces. El 31 de agosto le preguntaron si La Moneda haría algo el 11. Kast contestó que no. Que iba a trabajar. Que la misa de los viernes, si alguien la pedía, se podía intencionar. Que el Gobierno no haría nada. CNN Chile anotó el mismo «ninguno, ninguno».
Hoy se cumplen 53 años del golpe. Allende. La Moneda bombardeada. Diecisiete años de dictadura. El jefe de Estado está en Los Ríos: astillero, bono, alcaldes. La Tercera cubrió la gira. El jueves, en Concepción, había dado la largada al Mundial de Rally. En Santiago la oposición y la Fundación Salvador Allende ponen flores. El Palacio, no.
BioBioChile lo llamó inédito en democracia. EFE, primera vez desde 1990. El adjetivo se puede discutir. El dato no. Desde Aylwin hasta Boric esa mañana tuvo acto de Estado. Con matices. Con bronca. Este año, no.
Se veía venir. No por eso es menor.
Lo que el retorno había dejado parado
Acá el país se lee en ciclos de veinte años. El ciclo 2, 1970–1990, es Allende, el golpe, la junta. El ciclo 3, 1990–2010, el del retorno, hizo una cosa precisa, aunque se le cobre el resto: el Estado se obligó a decir el crimen.
En marzo de 1991 Aylwin recibió el Informe Rettig. Comisión del Ejecutivo. Nombres. Ejecutados, desaparecidos. Después la Corporación de Reparación. Después Valech, la prisión política y la tortura. El Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia cifra hoy 40.175 víctimas calificadas. Del Estado. No de un partido.
El 11 dejó de ser solo de los que habían perdido. La República tuvo que admitir que ella misma, ocupada por una junta, mató y desapareció. A Piñera I y II esa mañana no les gustaba. La hicieron igual. El pacto no era el humor del Presidente.
El ciclo 4, 2010–2030, se está acabando de otra forma. Estallido. Dos constituciones que no fueron. Un gobierno de izquierda que no alcanzó a refundar. Una derecha que ganó con el orden. Y Kast, primer Presidente de este cierre, trata 1973 como fecha de otros. Es lo que su gente siempre quiso.
El 11 en los ciclos
Golpe, junta, diecisiete años. No hay República que nombre.
Rettig, Valech, acto en La Moneda. La memoria queda como piso, no como gusto.
Piñera I y II, Boric. Con bronca, con matices. El 11 sigue siendo de Estado.
Kast trabaja. La Moneda, sin acto. Primera vez desde el retorno.
Lectura de ciclo, no inventario de cada ceremonia. Rettig, 1991. Valech. 40.175 víctimas calificadas: Programa de DD.HH., Ministerio de Justicia. El «ninguno»: Cooperativa, 31 de agosto de 2026. Primera vez desde 1990: BioBioChile y EFE.
Hay fechas que son del Estado antes que de cualquier ideología. El 11 de septiembre es una. Duele. Divide. Ninguna coalición puede borrarla ni barrerla. Un Estado democrático no elige qué memoria le acomoda el viernes.
Conmemorar es asumir que hubo una ruptura de la democracia y que sus consecuencias siguen acá, en el país que hay que reconstruir. Por eso la ausencia de un acto de Estado no es un detalle de protocolo. Dice si esta democracia se hace cargo de toda su historia o solo de la parte que le sirve.
«Un sector conmemora»
La que importa la dijo el 31, pero no por el 11. Por el 4.
En la misma entrevista Kast descartó acto oficial también para el 4 de septiembre. Dijo que valora que no se olviden las fechas. Y las partió: «un sector importante de Chile conmemora el 5 de octubre, otros conmemoran el 4 de septiembre». El 4, en su boca, es Allende 1970, el tranco del ciclo 1 al 2, o el Rechazo de 2022, ya del ciclo 4. El 5 de octubre es el plebiscito del No, la puerta del ciclo 3. Las deja del mismo tamaño. Cada cual con su almanaque. El Estado, al medio, trabajando.
Un Presidente que manda la memoria al calendario de cada cual. Si es de un sector, el Gobierno no está obligado. El 11 entra en esa bolsa. El golpe, el No, el Rechazo, Allende. Todo al mismo precio.
Alvarado lo dijo más pobre: hay que «mirar hacia adelante», las «prioridades de las personas». Como si nombrar a 40 mil víctimas fuera mirar hacia atrás. Como si Rettig hubiera sido un capricho de Aylwin.
El 11 no es feriado. Nadie le pide a Kast que pare el país. El piso era más bajo. Un acto. Un minuto. Una frase que no se mande a la misa de los viernes.
Otra fecha, el mismo tic
Hace una semana escribimos otra ausencia. Milei habló en Santiago del «derrocamiento del comunista Allende» y La Moneda trató el foro como asunto privado. El mapa lo cuidaron. La memoria, no. Hoy el mapa ni siquiera está en disputa. Está la fecha. Y otra vez el Estado se corre.
Cuando la historia estorba al relato de «Chile de hoy y Chile del futuro», el Gobierno la saca de la agenda. Ese futuro se fabrica sin el crimen que lo hizo posible. La Constitución de 1980. El modelo. La desigualdad que el ciclo 3 administró y el 4 no logró refundar.
Sin archivo no hay justicia efectiva. No hay causa, no hay reparación. Un Estado que no nombra el 11 no se vuelve más eficiente. Elige a quién le debe la verdad.
Que no dependa de quién manda
Si la conmemoración queda en el Presidente de turno, cada ciclo la apaga o la enciende según su gente. Queda almanaque de campaña. El que viene después de 2030, el que se asoma en las puertas del cierre, no se arma pidiendo que Kast se conmueva. Se arma dejando escrito algo que no quepa en un «ninguno».
El Congreso puede fijar un minuto de Estado el 11. No un feriado. Un acto breve, en La Moneda o en el Congreso, que el Ejecutivo tenga que sostener. El texto puede ser seco. Tiene que existir.
El Programa de Derechos Humanos no es un resto de la Concertación. Es política pública. Presupuesto, nómina, búsqueda de desaparecidos: eso se defiende en la Ley de Presupuestos, no en un tuit el 11 a la mañana.
Y la oposición que hoy pone flores no puede quedarse en el contraste. Si el 11 vuelve a ser solo de un sector, Kast ya ganó el marco. El que hay que pelear es el otro: esta fecha es del Estado porque el crimen fue del Estado.
Este viernes el ciclo 2010–2030 mostró la cara. La de «un gobierno que trabaja». Le cupo tiempo para abrir un Mundial de Rally. No le cupo la decencia de un gesto democrático. Kast no se saltó el 11 porque no le cupiera en la agenda. Se lo saltó porque decidió que no era cosa del Estado. Se puede ganar así. Adelante, sin el 11, es el relato de los que no necesitaron a Rettig para sentarse a la mesa.
Quedarse a discutir eso. No irse a casa como si el «ninguno» fuera ruido de un viernes.
Hechos: Kast en Cooperativa, 31 de agosto de 2026; CNN Chile; BioBioChile, 10 de septiembre; EFE, 11 de septiembre; gira a Los Ríos, La Tercera. Largada del WRC en Concepción, 10 de septiembre: BioBioChile. 40.175 víctimas calificadas: Programa de Derechos Humanos, Ministerio de Justicia. Foto: iStock. Marco: ciclos políticos.


0 comentarios